
Diferencias conceptuales en torno a la noción de lo "poético" en el Arte poetica de Huidobro y Ars poetique de Rodrigo Lira
(La edición del blog no me mantiene el formato original del poema de Lira y de más está decir que así se pierde bastante pero asumo que conocen de antemano el poema)
ARTE POETICA
Vicente Huidobro
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando
Cuanto miren los ojos creado sea.
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.
ARS POETIQUE para la galería imaginaria
Rodrigo Lira
Que el verso sea como una ganzúa
Para entrar a robar de noche
Al diccionario a la luz
De una linterna
sorda como
Tapia
Muro de los Lamentos
Lamidos
Paredes de Oído!
Cae un rocket pasa un Mirage
los ventanales quedaron temblando
Estamos en el siglo de las neuras y las
siglas
y las siglas
son los nervios, son los nervios
El vigor verdadero reside en el bolsillo
Es la chequera
El músculo se vende en paquetes por
Correos
la ambición
no descansa la poesía
está c
ol
g
an
do
en la dirección de Bibliotecas Archivos y
Museos en Artí
culos de lujo, de primera necesidad,
oh, poetas! No cantéis
a las rosas, oh, dejadlas madurar y hacedlas
mermelada de mosqueta en el poema
El Autor pide al Lector diScurpas por la molestia (Su Propinaes Misuerdo)
Cuando leemos el poema Ars Poetique de Rodrigo Lira, surge a primera instancia, una referencia intertextual imprescindible para poder desplegar el sentido del texto. Esta referencia intertextual, no la única como veremos, tiene que ver con la también Ars Poetique de Huidobro, antecesora y con título en español, que es además la materia genésica para la posterior creación homónima de Lira.
El título –o mas bien los títulos– como clave hermenéutica viene a comprimir el mensaje, por llamarlo de algún modo, que posteriormente nos será remitido en el desarrollo del poema; de cierta forma nos entrega o preanuncia a modo de introducción la temática sobre la cual versará el poema en cuestión. De esta manera, tanto Huidobro como Lira, en sus respectivos textos quieren hablarnos mediante la arte poética de lo que es la arte poética; por tanto, como cuestión primera ya sea de manera conciente o no, una de las principales características manifestadas de la literatura es su capacidad de referirse a sí misma. Ahora, para poder referirme de modo puntual a las diferencias en la conceptualización que ambos autores manifiestan respecto a la literatura, empezaré por referirme en orden lógico, a Huidobro.
Para Huidobro la poesía al ser como una llave que abrirá mil puertas, se manifiesta en su carácter “develador” , es decir, la literatura, en este caso el arte poético, como una herramienta que crea y muestra otros ámbitos imposibles de conocer más que mediante la palabra creadora. Al parecer esta palabra creadora no carece de límites, en el sentido que puede dar cuenta de aspectos de la realidad e incluso ir más allá: “cuanto miren los ojos creado sea”; pero esto bajo ningún motivo sugiere que esta Palabra creadora que es la literatura se aboque a dar cuenta de la realidad tal cual es de manera meramente descriptiva y objetiva, al contrario, “inventa mundos nuevos”, sugiere Huidobro a quien lee. Esto quiere decir que de ninguna manera hay una concepción mimética de la literatura, sino que ésta debe crear nuevos niveles de realidad que sean totalmente independientes de los tradicionales.
Posterior a esto dice: “cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata.”; por consiguiente, queda claro que el poeta debe dominar la escritura que produce, debe dominar cierta técnica que será la que favorezca la elaboración del efecto estético que éste quiera producir en el receptor; ergo, si hay técnica y dominio el poeta no recibirá su trabajo donado de mitológica musa –para citar a Lira– ni nada parecido.
Hay también por parte de Huidobro una fuerte crítica a la poesía tradicional que le precede, por tanto, por oposición, será para él característico y fundamental en la literatura lo que se oponga a la tradición, en su caso a la del Modernismo, no por que éste no sea literatura, sino porque la renovación que va de la mano de la innovación de los viejos modelos es para él vitalizador en el arte poético: “El músculo cuelga, /como recuerdo en los museos;/ Mas no por eso tenemos menos fuerza:/ El vigor verdadero/ reside en la cabeza.” Este “músculo”[1] que cuelga en los museos es la tradición literaria academicista a la cual se critica y de la cuál se debe despojar el poeta si efectivamente quiere inventar nuevos mundo con la Palabra creadora, por que la verdadera fuerza “reside en la cabeza”, en la capacidad activa y efectivamente innovadora. Por consiguiente, la literatura dará vida, generará una nueva existencia o realidad independiente de la tradicional como dije anteriormente, esto se reitera en el verso cuarto, ya que no basta con cantar a la rosa, la belleza como el eterno tópico modernista, no basta con describir sino que es necesario crear (florecer) de manera auténtica. Lo representado debe alcanzar su punto cúlmine en el acto poético. Pero para que esto sea posible, es el poeta el depositario de este rol creador ya que sólo para él “viven todas las cosas bajo el sol”, “El poeta es un pequeño dios”, él es el creador de nuevas esferas de realidad, es creador de mundos, la literatura es, por consiguiente, resultado o producto de esta actividad genésica del poeta en donde éste se manifiesta como un individuo completamente activo, en donde al ser un pequeño dios nada le es heredado sino que todo está a su cargo como si a priori nada existiera.
Para poder entender, por otro lado, cuál sería desde el punto de vista de Lira la conceptualización qué éste hace de lo literario que se deja traslucir a través de su Ars Poetique, no podemos hacerlo tomando el objeto poema, por denotarlo de alguna menera, como un elemento aislado desligado del contexto socio-político e incluso del quiebre epistemológico que envuelve de manera inevitable su producción: dentro de contexto histórico cultural, la dictadura militar que trajo consigo la censura y la represión de la libre palabra y el libre pensar; otro lado, circunscrito todo este contexto a otro mayor: la Posmodernidad como quiebre epistemológico. Frente a este concepto de la Posmodernidad surgen opiniones divergentes, pero en síntesis, podría decir que la sociedad posmoderna se caracteriza por un cambio en el rumbo histórico en relación a la Modernidad, este cambio de rumbo va de la mano con un cambio en los objetivos de la sociedad y sus modos de socialización como diría Lipovetsky, modos y objetivos que en la actualidad están “bajo la égida de dispositivos abiertos y plurales; dicho de otro modo, el individualismo hedonista y personalizado se ha vuelto legítimo y ya no encuentra oposición; dicho de otro modo, la era de la revolución, del escándalo, de la esperanza futurista, inseparable del modernismo, ha concluido”[2].
Como lo importante no es referirme al posmodernismo en cuanto a tal, sino a la conceptualización de lo literario en Lira, sólo esbozaré algunos rasgos característicos de la posmodernidad, que a mi juicio se manifiestan en el proyecto escritutal de Lira, en su escrituración exasperada que es como se refiere Lihn en el prólogo del Proyecto de obras completas, al tipo de escritura de Lira.
Como rasgos o síntomas si se quiere de esta época posmoderna, encontramos: 1.- Incredulidad hacia los metarelatos: es decir que los grandes discursos de la Modernidad pierden su carácter fundamentadores de la sociedad. 2.- Hedonismo: búsqueda y satisfacción inmediata del placer individual, esto va de la manos con: 3.- consumismo-materialismo: como manera de acceder a los placeres y satisfacciones que la sociedad de libre mercado nos prevee. 4.- Relativismo: será el código ético que regirá en la posmodernidad, donde las características de lo absoluto desaparecen.[3]
A partir de todo esto, así como podemos entender a un Huidobro que quiere romper con la tradición modernista que le precede, podemos entender también cuáles son algunos de los rasgos característicos que confluyen en la obra de Lira. Básicamente, a primera vista, lo poético en Lira tiene la “virtud”, si se me permite el término, de la parodia. Entenderemos por parodia entonces la creación que “destrona” al héroe principal y se presenta un “mundo al revés” en donde cada uno de los valores jerárquicos tradicionales se desacraliza, se escarnece y se derrumba y la representación se alejará del modelo referencial, que en este caso será el poema de Huidobro, y lo pondrá literalmente de cabeza. La parodia es una de las características que se muestran claramente en Ars Poetique, la parodia será uno de los rasgos fundamentales de lo poético para él. Todo esto tiene que ver además con ese referencial posmoderno en donde los grandes discursos de la Modernidad pierden su carácter de “modelos” a seguir, ya no será el tono serio y solemne el que predomine, el poeta no exhorta al poeta a hacer esto o aquello como vimos que Huidobro lo hacía, no apela a la capacidad creadora de “nuevos mundos” porque el verso, es decir la poesía, ya no será una herramienta develadora, no será una llave, sino una ganzúa: “Que el verso sea una ganzúa/ Para entrar a robar de noche/ Al diccionario...”. La “ganzúa” es un alambre fuerte a modo de garfio que, a falta de llaves, abre a la fuerza pestillos y cerraduras, y que además, como lo expresa el poeta, es para “robar de noche al diccionario”. Huidobro nos decía que el poeta debía ser creador de nuevos mundos, para Lira es un ladrón que fuerza a la poesía con una ganzúa y no crea nada nuevo ya que los poetas no son pequeños dioses ni la poesía su herramienta; por tanto, no hay fuerza creadora o más bien “Nil novi”, no hay nada nuevo bajo el sol.
Con todo esto se manifiesta una fuerte desestabilización del discurso poético mediante la parodia y la ironía, enmarcado como dije, en esta perdida de fe en los discursos tradicionales. Mencioné también que no se puede desligar la escritura de Lira del marco histórico-político, ya que éste deja fuertes huellas en su poesía en donde lo que significa la censura, represión, toque de queda, etc., vale decir, todos los recursos utilizados para propiciar el miedo y coerción , se manifiestan de forma explícita en el tono sigiloso del poema, casi el andar en puntillas a la luz de una linterna, de noche, “a la luz de una linterna/ sorda como/ Tapia...” , en donde emergen “Muros de Lamentos/ Lamidos/ Paredes de Oído!” , muros que se yerguen acumulando lamentos y dolores como paredones de fusilamientos y otras “paredes con Oídos” fomentando la desconfianza, incertidumbre y segregación: parece que lo que mata si no se “cuida la palabra” no es únicamente el adjetivo.
“El vigor verdadero reside en el bolsillo/ es la chequera” parodia Lira a Huidobro. Parece ser que el arte, por ende la literatura, quedó desprovisto de su valor estético frente al valor monetario de lo comerciable en esta sociedad posmoderna, en este nuevo sistema económico neo liberal de la oferta y la demanda. Lo importante ya no es lo que puedo crear de manera imaginativa, sino casi lo que se puede producir masivamente, en series y comercializarlo porque la “ambición no descansa” y frente al verso de Huidobro “el músculo cuelga/ como recuerdo en los museos”, parece ser que a Lira no le queda más que reafirmarlo:
está c
ol
g
an
do
en la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos en Artí
culos de lujo, de primera necesidad
Ya en la última parte tenemos otra referencia intertextual: “El Autor pide al Lector diScurpas por la molestia (Su Propinaes Misuerdo)”. Esto nos remite al poema de Enrique Lihn Su limosna es mi sueldo Dios se lo pague; el poeta ya no es como un pequeño dios huidobriano sino que en la parodia efectuada, en este caso a Lihn, el poeta se presenta más bien como un sujeto en crisis que necesita del reconocimiento y de alguna manera lucra con el oficio de poeta en una sociedad posmoderna donde “El músculo se vende en paquetes por Correo” y “El verdadero vigor reside en el bolsillo” (ya no en la cabeza), e incluso, si es que es lícito agregarlo, como dice Lihn: “Privilegiados son él y otros mendigos de verdad a quienes les está permitido ir directamente al grano de la limosna/ como en su caso, a veces, sin ningún mérito artístico.”[4]
Todo lo dicho anteriormente se podría sintetizar de la siguiente manera: para Huidobro, en tanto que heredero de una tradición modernista, le era imperativo desarrollar, y por tanto en esto radicaba el valor auténtico de la literatura y de la poesía, una nueva forma de la cual se recubriera la poesía. El arte poético era ante todo creación (creacionismo) de nuevas realidades y nuevos mundos independientes, aboliendo el carácter mimético de la literatura como modelo tradicional. Mediante el lenguaje se accede a nuevas formas de representación y de comprensión de la realidad, y en tanto que la palabra es arma de tan alto calibre, también requiere una técnica que el poeta, en la medida que es una especie de alquimista y mediante lo dado crea algo completamente distinto, debe saber manejar con cuidado y de manera correcta las distintas combinatorias ya que cuando el adjetivo no da vida, mata. Por tanto, la literatura es ante todo génesis y el poeta un pequeño dios que de ella se sirve.
En el caso de Lira, si bien es hasta cierto punto heredero de Huidobro y de Parra, invadido de un sentimiento generacional distinto (ya sea conciente o inconscientemente) e inmerso en un contexto socio-político que a su vez se adscribe en un contexto mayor dado por la posmodernidad, su modo de conceptuar lo poético cambia irremediablemente. Para él la literatura ya no es aquella creadora de nuevos mundos y su escepticismo en relación a si ésta efectivamente puede dar cuenta de la realidad es manifiesto, ya que si no crea, copia, roba, transfiere. Ante todo, el tono poético adquiere un matiz ironizante que despoja a la literatura de su solemnidad de antaño otorgándole una carga de dobles sentidos, equívocos o malos entendidos: si el lenguaje poético se caracteriza por no ser unívoco si no más bien multívoco en su relación con el referente y su connotación, con Lira asistimos a una literatura donde eso puede ser llevado a su grado máximo al punto de quedar vaciado completamente de sentido como en una mermelada de rosa mosqueta.
[1] El arte, en este caso la poesía, como músculo, es decir órgano o materia fundamental que propicia los movimientos y la fuerza de la que habla en la misma estrofa.

1 comentarios:
El escepticismo frente a la banal supuesta grandilocuencia de los presentes al momento de pronunciarnos y también al enfrentar a su patente trivialidad, viendo que lo que sucede es otra cosa, creo que por ahí va Rodrigo.
¿Quién no?
¿Decosntruir, para llegar a un término medianamente suficiente?
René.
Publicar un comentario en la entrada