Concepción de la aventura caballeresca en Yvain de Chrétien de Troyes, considerando los elementos matrimonio, villanía, locura/razón, aventura de las hilanderas y Kay, para entender el vínculo del personaje con la colectividad artúrica.La aventura como vivir peligrosamente implica la prueba constante para el caballero cortesano como vehículo de búsqueda de su ser caballeresco. Esta búsqueda se enmarca en un espacio maravilloso, feérico, intemporal, que devendrá en otros elementos importantes, como por ejemplo, en Ivain gracias a la aventura de la fuente se determinará la experiencia caballeresca de éste apareciendo los motivos del amor y del matrimonio. Este último es en Ivain conquista, pero conquista que conjuga amor-locura, en donde la locura puede suscitarse no sólo por el amor sino también por la desobediencia de los códigos como podría ser la deshonra por el descrédito, deshonra también suscitable por la locura del amor que se puede presentar como fuerza antagónica ya que puede desestabilizar el ordenamiento feudal. Todo esto hace que la condición trágica de Ivain se de en torno a los ejes amor/deshonor ya que si bien por el amor de Laudine Ivain se casa, este amor como matrimonio tiene una doble naturaleza que es la alegría, pero también el cautiverio ya que pone en tensión el sentido de la misión de Ivain que le puede acarrear la deshonra, el rompimiento del código.
La locura como desorden y desorganización opuesto a la razón como orden, coexisten ambos en Ivain. La locura de Ivain por amor no es sólo eso sino que es pérdida de la memoria como identidad de lo que es: se vuelve así un hombre silvestre. La pérdida de aquella razón feudal es como una analogía con aquella razón del villano, sin embargo, al defender Ivain al león en vez de a la serpiente que representa lo monstruoso opta, a su vez, por la razón cristiano-feudal. Así, por oposición, surge la imagen de la villanía como la alteridad del caballero cortesano surgiendo las dicotomías hombre/animal o humanidad (caballeresca se entiende)/bestialidad. Mediante la representación de la naturaleza se deja ver al villano como quien hace usufructo de ésta, entreviéndose una finalidad mercantil que produce otra dicotomía: mercancía/ villanía. Con este elemento incipientemente capitalista podemos entender la escena de las hilanderas casi con una finalidad de denuncia ya que los códigos de esta visión de doncellas cautivas van asociadas a la explotación por parte de dos criaturas diabólicas (nuevamente lo otro monstruoso) que puede interpretarse como el sometimiento de los paupers a la villanía. Si bien puede verse un afán de denuncia, es ante todo, sentido de legitimación del caballero ante el “otro”.
Así en la aventura ligada a la búsqueda, el caballero se completa en su ser caballeresco, adquiere una identidad, pero esto sólo se resuelve en el marco del destino de toda una comunidad en donde el individuo se legitima ante ésta. De aquí se desprende la importancia antagónica de Kay como opositor necesario de Ivain ya que con su insidia a Ivain se le hace imperioso –en el caso de la aventura de la fuente– ir en busca de pruebas tangibles para dejar huellas en la memoria caballeresca feudal de su hazaña, lo que propiciará todo el desencadenamiento episódico posterior, y por consiguiente, su posibilidad de legitimación ante la corte artúrica.
La locura como desorden y desorganización opuesto a la razón como orden, coexisten ambos en Ivain. La locura de Ivain por amor no es sólo eso sino que es pérdida de la memoria como identidad de lo que es: se vuelve así un hombre silvestre. La pérdida de aquella razón feudal es como una analogía con aquella razón del villano, sin embargo, al defender Ivain al león en vez de a la serpiente que representa lo monstruoso opta, a su vez, por la razón cristiano-feudal. Así, por oposición, surge la imagen de la villanía como la alteridad del caballero cortesano surgiendo las dicotomías hombre/animal o humanidad (caballeresca se entiende)/bestialidad. Mediante la representación de la naturaleza se deja ver al villano como quien hace usufructo de ésta, entreviéndose una finalidad mercantil que produce otra dicotomía: mercancía/ villanía. Con este elemento incipientemente capitalista podemos entender la escena de las hilanderas casi con una finalidad de denuncia ya que los códigos de esta visión de doncellas cautivas van asociadas a la explotación por parte de dos criaturas diabólicas (nuevamente lo otro monstruoso) que puede interpretarse como el sometimiento de los paupers a la villanía. Si bien puede verse un afán de denuncia, es ante todo, sentido de legitimación del caballero ante el “otro”.
Así en la aventura ligada a la búsqueda, el caballero se completa en su ser caballeresco, adquiere una identidad, pero esto sólo se resuelve en el marco del destino de toda una comunidad en donde el individuo se legitima ante ésta. De aquí se desprende la importancia antagónica de Kay como opositor necesario de Ivain ya que con su insidia a Ivain se le hace imperioso –en el caso de la aventura de la fuente– ir en busca de pruebas tangibles para dejar huellas en la memoria caballeresca feudal de su hazaña, lo que propiciará todo el desencadenamiento episódico posterior, y por consiguiente, su posibilidad de legitimación ante la corte artúrica.

1 comentarios:
Excelente comentario y por visto bastante presente dentro de una actualidad futurista lo prorpio de la dicotomia sufrida por el hombre eternamente anhelante, es algo inherente tanto en el si mismo como la conglomeracion de personas que en continuo movimiento han transitado por todas las epocas de la humanidad.
Nivia E.
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