
¿Morirá? ¿Cuándo?
¿Cuándo decante ruboroso el día
o cuándo despunte el alba incierta?
¿Qué?
¿Qué se siente saber sin querer, pájaro sin horizonte
ni cielo, que sus días están restados,
en este avatar numérico de desesperanzas y esperanzas
remansadas en el Érase una vez…?
¿Vive?
Mas bien se deja ir
a grandes zancadas irrevocables,
y el sepulcro abierto de par en par: welcome,
absorbe, como un eterno sediento,
sus gotas que con el dolor de lágrimas
caen vertiginosas en esta tierra árida sin memoria.
Érase una vez Usted, en plenitud, viviendo amores
como en cuentos de hadas, vedado el final, guardado hermético
como el peor de los secretos,
Pájaro que creía que el cielo, así como su entusiasmo,
era eterno… sí, eterno resplandor de un reflejo.
Érase una vez… érase una vez Usted.
¿Cuándo decante ruboroso el día
o cuándo despunte el alba incierta?
¿Qué?
¿Qué se siente saber sin querer, pájaro sin horizonte
ni cielo, que sus días están restados,
en este avatar numérico de desesperanzas y esperanzas
remansadas en el Érase una vez…?
¿Vive?
Mas bien se deja ir
a grandes zancadas irrevocables,
y el sepulcro abierto de par en par: welcome,
absorbe, como un eterno sediento,
sus gotas que con el dolor de lágrimas
caen vertiginosas en esta tierra árida sin memoria.
Érase una vez Usted, en plenitud, viviendo amores
como en cuentos de hadas, vedado el final, guardado hermético
como el peor de los secretos,
Pájaro que creía que el cielo, así como su entusiasmo,
era eterno… sí, eterno resplandor de un reflejo.
Érase una vez… érase una vez Usted.

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