كتاب ألف ليلة و ليلةLas mil y una noches
El origen de este libro puede ser remitido al misterio, es una génesis oculta en quien sabe cuantos autores anónimos que desconocieron la magnificencia de su obra.
Jorge Luis Borges en sus Siete noches (Emecé: Buenos Aires, 1997) nos refiere que en el siglo XV se recogen en Alejandría una serie de fábulas, las cuales tienen una extraña historia, según se supone. Fueron así, estas fábulas, sucesivamente, habladas desde la India, luego Persia, Asia Menor y, finalmente, una vez escritas en árabe, compiladas en el Cairo.
Su título ya nos evoca una exótica belleza, una belleza como de inefabilidad y, siguiendo a Borges, una belleza de infinito, ya que "mil" es casi sinónimo de "infinito": "decir mil noches es decir infinitas noches (...) decir "mil y una noches" es agregar una al infinito". Por todo esto el libro en sí desde su título hasta el deambular por sus páginas e historias, está totalmente impregnado de aquella sugestión intrigante de infinito.
Se podría decir que el espíritu romántico de la época propició todo un fuerte interés y despertar hacia lo que oriente significa y, principalmente, sugiere en cada uno de nosotros. En 1704 Galland publica el primer volumen de este libro, aún siendo el romanticismo propiamente tal muy posterior. Se podría decir entonces que el romanticismo empieza cuando alguien en Normandía o en Paris, como Borges menciona, abre y lee Las mil y una noches, saliéndose así del mundo legislado por el racionalismo de Boileau, para entrar de lleno a la libertad romántica.
El sustrato que dió origen a este maravilloso libro es el de la tradición oral. Hammer Purgstall hablaba así de los confabulatores nocturni, que eran hombres de la noche que refieren cuentos, hombres cuyo trabajo era relatar cuentos durante la noche. Todo esto se remonta al mismo Alejandro Magno quien, al parecer, fue el primero que oyó recitar esta clase de historias. También Mohamed Ibn Ishaq se refiere a esto mismo diciendo que así como hay Dios, el primero que pasó sus veladas charlando fue Alejandro quien además se hacía acompañar por personas que le contaban cuentos para complacerlo.
Hay, por lo tanto, una serie de cuentos difundidos oralmente en donde, la serie de la India en donde se forma el núcleo central según Burton (traducción en inglés) y Cansinos-Asséns (traducción en español), pasa así a Persia donde se arabiza y enriquece, para llegar finalmente en el siglo XV a Egipto para su primera compilación. Sin embargo, esta compilación parece proceder de otra que es el Hazar Afzana, es decir, Los mil cuentos. Michel Gall en su nota introductoria a Las Mil y una noches (Edicomunicación: Barcelona, 2001) refiere que Mohamed en Ishaq an-Nadim en el Kitab al Fihrist, un catálogo de literatura árabe, nos dice que fueron los persas los que primero compusieron cuentos para plasmar en libros y bibliotecas y los reyes achgánidas multiplicaron estos relatos. Así el Hazar Afzana es el primer libro de esta clase, en donde un rey se casaba con una mujer para pasar sólo una noche con ella y matarla al día siguiente, hasta que se casó con Scherezada quien empezó a improvisar cuentos que suspendía al terminar la noche, perdonándole así el rey la vida, retomando la historia al día siguiente. Se reconoce en esta historia del Hazar Afzana, el relato que sirve de marco a Las mil y una noches, lamentablemente, el primero no se conserva, pero se cree que en el segundo se conservan gran parte de los relatos de aquél.
El poder de la palabra.
Todas aquellas historias sucesivas, casi hilvanadas hasta el infinito por Scherezade, son un recurso bastante hábil que terminan salvándola de la muerte: es, por parte de los narradores todos, un homenaje al poder inconmesurable del verbo. La palabra no es un instrumento vacío ni inútil para la existencia humana, el decir es hacer, es acto no potencia, las palabras son todopoderosas que salvan de la muerte y como nos dice Gall, incluso, pueden ser talismanes, fórmulas mágicas ("¡Ábrete, sésamo!"). La palabra y lo íntimo que hay en ella tiene así un valor superlativo ya que "El cuento que sirve de marco a Las mil y una noches es algo más que una vulgar historia de adulterio (recordemos que Schahriar decide empezar a casarse con mujeres para luego matarlas dado aquel "adulterio primordial" en el que cae su esposa), nos indica que el poder verbal es muy superior al de la carne y que es tal vez lo primero que comprendieron los hombres cuando despertó su inteligencia" (op. Gall).

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