
Molinos de locura: La oscura vida radiante.
Molinos de locura, cuyo nombre es bastante sugerente, es nada más ni nada menos que un parto de lucidez, quizá el más bello y puro, que en la sensibilidad constantemente claroscura se ha producido, en los avernos de lo que se considera la "otredad", aquel otro extremo de nosotros mismos que es el naufragio de la mente. He descubierto, casi casualmente, un tesoro que creo inexplorado dentro de la poesía nacional. Puede que mi entusiasmo por este hallazgo, a mis ojos un poco románticos, me haga ver todo más matizado de colores y belleza, pero luego, cada poema hablara con sus propias letras y podrán ser juzgados. A mi parecer, es todo de una incalculable y curiosa valía.
El Dr. Luis Custodio Muñoz (1897-1982) psiquiatra, educador y poeta fué medico tratante y residente del Manicomnio Nacional, luego Hospital Psiquiátrico de Santiago, desde 1933 hasta 1960, cuando pasó a desempeñarse como el primer jefe de la Sección de Salud Mental del Servicio Nacional de Salud. "Su libro Molinos de locura consta de una serie de poemas inspirados en la angustia o la disgregación mental de la esquizofrenia, en la delusión megalomaníaca de la parafrenia fantástica o en el delirio terrorífico del delirium tremens alcohólico, cada uno verdadero cuadro plástico de este tipo de fenómenos psicopatológicos" (en "De casa de Orates a Instituto Psiquiátrico". Sociedad chilena de salud mental, 2002) Y especifico esto sólo para que se pueda tener un marco referencial sobre los temas que en estos poemas se tratan, sin embargo sabemos, cosa que no trataré ahora, que una obra literaria (y de arte en general) escapa a la intencionalidad conciente del autor y, lo más seguro, el doctor como psiquiatra y profesor de castellano, sabía de estas cosas. Sin embargo, los motivos de los trece poemas de la pequeña antología que tengo en mi poder, han querido ser justificados todos ellos, como si fuera necesario, en relación a una patología psiquiátrica específica, como queriendo dar cuenta de ella mediante la poesía, y al respecto, dice el Dr. Custodio Muñoz en el preámbulo de este poemario: "De no tener esta insólita fuente vivencial, bien pudiera parecer vano artificio, juego sin sentido". Creo que en esto se equivoca radicalmente ¿cuándo la poesía a nacesitado de justificación -racional- alguna? ¿ no tenía acaso derecho usted, señor indagador de la mente, a querer experiementar la amarga y extraña belleza que se arraiga en los pensamientos y acciones de sus pacientes? Es decir, tener la posibilidad de ser en un momento único y lírico, por una instancia efímera, uno más de ellos: experimentar la otredad del Ser, sentir aquella -como en la obra de Manuel Rojas- Oscura vida radiente.
A continuación les mostraré dos de los poemas de esta antología. Si bien los contenidos de éstos el Dr. Custodio, quizo, como mencioné, justificar en relación a las patologías psiquiátricas que le servían de base, las preocupaciones e inquietudes que cada hablante manifiesta, las encontramos -e inclusode manera más tosca y bruta- en las nuestras cotidianas.
Fabulación
"Soy María Jehová... el Hada de la tierra"
(Parafrenia fantástica)
En el tiempo sin astros... yo vivía.
En la sábana sin vera del silencio,
Yo volaba...
Soy María Jehová, el Hada Eterna.
Yo vi asomar los montes
sobre el vientre del mar.
Yo encadené las furias,
el vendaval,
el trueno...
Yo até las primaveras al pecho de la vida
Feliz -mensaje y sino-
Yo, el Hada Eterna,
tuve el primer hijo...
Oh júbilo! Esmeralda y oro lucieron las espigas,
y fueron aromados los frutos del manzano.
Vírgenes linfas surtieron las fontanas...
poblándose los bosques de pájaros y rondas
estación a estación, crepúsculo a crepúsculo.
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Hombres, razas, simiente de mi entraña
-leche, cobre, corazón sobre la piel-
crecieron y se armaron... sufrieron y crearon...
(Ojo al alba, entre tanto, vates locos
espiaban el vuelo de las ágilas...)
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Siglos, siglos, siglos...
Océanos del tiempo rondando sobre el tiempo...
Siglos... Siglos.... Siglos... como ánades volando...
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Y un día la ignonimia,
el morbo aciago...
Caos
(Vivencia alucinada del cambio en sí y en las cosas. Disgregación esquizofrénica).
¿Qué extraña magia embruja
tierra y vida?
Mueca todo, partícula revuelta...
derrumbe...
pesadilla.
Gime el viento
destemplando tambor de latas muertas...
chirridos,
quejas,
tajos...
la muela sobre nueces...
quebrantamiento sordo de coyontura y huesos.
Rígido,
cruel,
ahóndase el silencio...
Pérfida, en tentáculos distiéndese la ciénaga...
Horror... cambio yo mismo...
Desnúdase el instinto como una telaraña;
impulso soy,
reflejo,
paso ciego sobre el rastro de la sagre.
¡Vorágine infernal!
Apágome...
Destrózome...
Enmudezco...
Mis pies son dos raíces en busca de los limos:
espuma,
lodo...
espuma...
¡Ahógame el pantano!

3 comentarios:
poneis abajo, abajo, abajo, tus links, y arriba, arriba, arriba, lo que nadie visita 0_o ¿por eso?
Gracias por la observación, pero podrías desarrollarla un poquito más ya que no comprendí muy bien eso de los "arriba" y "abajo"
Saludos
“La locura fascina por que es saber. Es saber, ante todo, porque todas esas figuras absurdas son en realidad los elementos de un conocimiento difícil, cerrado y esotérico.(...) Estas formas extrañas se colocan, todas, en el espacio del gran secreto. En tanto que el hombre razonable y prudente no percibe sino figuras fragmentarias – por lo mismo más inquietantes – el loco abarca todo en una esfera intacta: está vacía, está, a sus ojos, llena de un espeso e invisible saber...”
Michel Faucault.
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