05 julio, 2007




Sin título


En un nudo de piel

las recalcitrantes horas se dilatan

y se condensan en vahos de deseo que nuestros poros

barrocos de estrafalarias caricias,

dejan evaporar como nubarrones de lo vedado.

Así ¿precipitará sobre mí la culpa y el castigo?

¿Te dejaré acaso una vez más entrar

en lo etílico de las penumbras

que bullen como destino aciago,

como manto fúnebre que se cierne sobre la cúpula?

Luego dirás adioses y gracias sobre mis mustias flores,

-Claro como el agua- responderé como un hierro aparente.

3 comentarios:

René dijo...

Y entenderé porque has venido a darme este beso oscuro
Hablarme de flores en un sueño, a repetirme las preguntas
Tantas veces como sea necesario hasta que por mi mismo
Las convierta en el eco de mi propia incerteza y las lance
Desde mis manos encerradas en la misma cadena del aire.

PhiloDesign dijo...

largo mutis.......

Pablo Rumel Espinoza dijo...

Sacando los ripios, es un buen poema klímico.

Saludos.