
Las vanguardias artísticas de Europa a Chile[1]
Las vanguardias engloban en sí el concepto de modernismo, y las caracteriza la trasgresión en todo sus niveles. Así, pusieron en jaque todo lo que les había proporcionado la tradición, no sólo en el arte, sino que en todos los ámbitos de la cultura (estética, política), haciendo explotar lo burgués: surge así en sus discursos el concepto de antiburguesía. La política tendrá también incidencia en estas vanguardias, y su propuesta radicará en una nueva creatividad, vale decir, una nueva forma de mirar el mundo.
El Futurismo plantea la ruptura con todo el orden establecido, su manifiesto fue escrito en 1910. Propone degradar el arte que hasta ahora los museos habían instaurados como sagrado y canónico. También era dar cuenta del modernismo y de las máquinas como su principal emblema.
Estas vanguardias alternarán además con movimientos sociales, como por ejemplo los anarquistas, para así poder llegar a un cambio sustancial del mundo.
Tanto el socialismo como el futurismo apuntaban hacia un mismo objetivo: liberar las energías creativas ¿Cómo se conjugan estas dos instancias, política y artística, siendo que lo político siempre va de la mano de una ideología instauradora de la norma y estas vanguardias propugnaban por el rompimiento de todo lo establecido?
Así como una línea futurista con Marinetti 1876-1944), por ejemplo, comulgó con el fascismo, otras comulgaban con los bolcheviques. Entonces, así, el concepto mismo de vanguardia entraría en contradicción. El Futurismo empezó a considerar que el arte no debía representar a las grandes masas, ya que estas no tenían la capacidad para entender la propuesta renovadora que ellos planteaban.
Dentro de esta creatividad, de esta mirada distinta que se distanciaba del orden burgués, ellos pensaban volcarse al arte no contaminado como lo fue el Folklore por estar al margen de las grandes líneas de la cultura. Se vuelven a lo exótico, nos remiten, entonces, a un tiempo pasado donde lo primitivo nos da cuenta de lo inconsciente.
Todo lo en común entre las distintas líneas de vanguardias será lo antiburgués, ya que lo burgués atentaba contra la libertad del artista. Lo que rechazan es que la burguesía a trasformado el arte en mercancía, el verdadero aristócrata para ellos, será el artista. La familia burguesa con su orden estático será, entonces, el punto o blanco de las críticas vanguardistas.
Había un rechazo de toda la forma militar y arquetípica de ver al hombre, algunos grupos rechazaban la guerra, los futuristas la aprobaban como medio para la revolución.
Primera generación Suprarrealista
El sujeto que encarnaba de manera paradigmática los principios del racionalismo, dado por el positivismo y el naturalismo, es el que aquí entra en crisis con las vanguardias. El sujeto autoconciente, transparente y autónomo característico y definido por la razón (ya que producto de ésta se supone que podemos llegar a conocernos a nosotros mismos); éste, es el que entra en crisis.
El Positivismo planteará que los hechos serán susceptibles de conocerse. Es el Positivismo el marco mayor del Realismo y dentro de esto hay una corriente literaria que fue, a su vez, el Naturalismo. Todo esto, será lo que entrará en crisis. La manera de acercamiento a la realidad mediante las letras, es propio del Naturalismo. Para Zola el narrador es una suerte de fisiólogo de la realidad que la bisecciona, por tanto, puede dar fehacientemente cuenta de ésta. Trabaja, entonces, el Naturalismo, con un argumento local que debía responder al modelo naturalista para mirar la realidad, respondiendo exactamente con el modelo a reproducir, de lo contrario estaría mintiendo.
Si el Naturalismo en la literatura pretendía hacer ciencia, el narrador tendría que ir determinando al sujeto y en principio éste sería un sujeto determinado. La literatura Naturalista entonces, empieza a creer que puede dar cuenta de la realidad. Esta manera de mirar la realidad será la que entrará en crisis. El nuevo narrador que surgirá con las vanguardias será, a diferencia del anterior plenamente racional, dominado por otros factores de su conciencia, ya no conscientes, será un sujeto arrojado a la incertidumbre de su propio rol como narrador; no estará seguro, no será autoconciente, transparente ni autónomo.
La Suprarrealidad es lo que surge como consecuencia de aquellas concepciones que entraron en crisis. Son nuevos niveles de conciencia que hacen integrar nuevos niveles de significación, porque al parecer, se conoce más del ser humano a partir de lo inconsciente, que de lo conciente. Por ejemplo, en las vanguardias tales como las de Manuel Rojas, se deja ver una nueva escritura liberada de los antiguos estereotipos esquematizados del criollismo (el roto, el huaso, etc.) ¿A caso no hay algo que subyace a todo esos estereotipos, algo más allá de ellos y de la realidad que supuestamente quieren dar cuenta y ser reflejo?
Dentro de esta Suprarrealidad se encuentra la Novela de Fundamento, vale decir, el fundamento que hace que la existencia sea problemática: cuales son las crisis de los patrones lógicos para entender al sujeto y a la realidad. Si estamos en este plano permitiremos el libre flujo de la conciencia que no permite la detención, como por ejemplo en el caso de La señorita Lara; permitiremos la intervención de la memoria, de lo inconsciente. La Novela de Fundamento, entonces, se preguntará por las causas más profundas que aquejan al ser humano; por ello, lógico será que no tengan cabida los estereotipos como los del roto y el huaso que limitarían al ser humano a un rol dado por los factores socio-culturales.
El Naturalismo, entonces, borraba esa parte misteriosa, propia del ser humano, al dejar ahora entrar el flujo de lo inconsciente, nos damos cuenta que somos sujetos desconocidos para nosotros mismos, por tanto, entra el factor subjetivo, nos volcamos hacia nuestro interior.[2]
Gabriel Marcel dice que si algo caracteriza al sujeto contemporáneo es el convertirse en un engranaje en donde todos cumplimos una determinada función, por tanto, en este mundo funcional, lo que se establece es la tristeza, no hay cabida para el misterio que nos es inherente. A la larga esto produce una fuerte depresión, ya que el mundo se vuelve hueco y vacío. Marcel entonces hablará del recogimiento, volcarse también hacia adentro y encontrar ahí, en la inmanencia, los fundamentos; la realidad se procesa al interior de la mente como una suerte de antesala a lo exterior. Este sujeto, por tanto, será indeterminado, no se plantea lo que es, sino lo que puede llegar a ser.
Juan Emar. Ayer: Crisis de la experiencia.
Con él se abre la vanguardia de manera radical. Con el concepto de crisis nos referimos al desbarajuste en la linealidad, surgiendo una dificultad para mostrar los fundamentos vigentes. Se alimentó del surrealismo y el misticismo oriental para mostrar la crisis del Realismo.
Cuando el pájaro verde le come el cerebro al tío, no hace más que mostrar mediante aquel simbolismo, como está matando esa antigua forma burguesa imperante de mirar el mundo dado por lo racional. Es muy difícil desligarse de los condicionamientos lógicos que nos hacen ver la realidad, pero la realidad no es lógica, hay todo un misterio al cual no se puede acceder mediante ese método.
Juan Emar utilizará en Ayer los mismos métodos del Realismo, para dar cuenta de algo, parodiándolo. Las descripciones serán minuciosas, a partir de la pelusa más ínfima hasta llegar a los principios del Cosmos, para dar cuenta, irónicamente, de aquello que en verdad no se puede dar cuenta. Todo esto para qué, para llegar a la conclusión de que la literatura no puede ser un reflejo de la realidad y dar cuenta de ésta. Hay una sucesión exacerbada y lógica de descripciones para dar cuenta de aquello de lo que no se puede dar cuenta; ya que se tendrá que saltar al vacío (como en el budismo Zen) para lanzarse a lo preconceptual, desligándose de los conceptos preestablecidos ya que con éstos parecemos no llegar muy lejos.
Si algo caracterizó al Superrealismo es el juego creativo del lenguaje, si entendemos esto podemos llegar a verdades más esenciales, por ende, el lenguaje se muestra como un elemento cognoscitivo, metafísico, que nos permite ir más allá de una realidad para acceder a otra realidad, planteando la crisis de la cultura misma: si la realidad es fragmentación y multiplicidad, no se puede conocer por conceptos lógicos. La búsqueda del centro – aquello invisible a lo que no se accede mediante datos– se realiza entrando a la dimensión sagrada del mundo, y en el caso de Ayer, mediante la parodia misma del realismo.
* La amputación de la experiencia humana, que se reduce al volcarse al interior, entra en choque con lo reaccionario, quedando de manifiesto en el primer episodio, en donde le amputan el cerebro a Rudecindo Malleco, como el órgano pecador, que redujo el placer y el amor a un ámbito mental. Básicamente esto será el choque de las Vanguardias v/s Modernismo
* En el segundo episodio, Emar, usa la alegoría del león como símbolo de la legalidad, eje en torno al cual se movilizan todas las leonas, a modo de ser éste una suerte de principio de regulación “Catorce leonas movidas ocultamente por un resorte oculto movido por el león” pp. 15. Con los monos del zoológico, a través de su canto, también estará la alegoría de la búsqueda de aquello sublime, aquella búsqueda del centro “no hay música ni sonidos aislados, individuales diría, como eran los nuestros, pues toda existencia era una sola y absoluta música” pp. 19.
* Leona y avestruz: tanto Juan Emar y su mujer perciben y tienen acceso a una realidad que los otros no perciben. Tienen acceso a lo extraordinario, al vencimiento de la avestruz por sobre la leona, cosa normalmente imposible dentro de los códigos racionales.
* Visita al taller del pintor Rubén de Loa. Nuevamente los personajes se sienten partícipes de algo sin precedentes: la sensibilidad, en este caso, del pintor. Juan Emar y su esposa tienen acceso a un nuevo tipo de realidad. Aquí en el taller se acercan los opuestos con el color verde y la búsqueda de sus complementarios.
* La sala de espera. “El barrigón”. Emar busca “sacar algo en limpio” quiere llegar a una comprobación lógica de algo que no tendrá explicación lógica, quiere llegar a una aproximación intelectual y realista, pero el barrigón se hace difuso y abstracto al tratar de hacerlo, ya que no hay acceso a misterio alguno. Se muestra, por tanto, la crisis de dicha aproximación: aproximarse realistamente al barrigón será imposible.
* Visita a la familia de Juan Emar. Aquí lo asalta la dimensión de lo inconsciente cuando lo instan a mirar lo que está más allá del sillón. Todo esto se vuelve motivo de análisis lógico y terminó no yendo a ver lo que ahí hay, porque la dimensión de lo inconsciente es más fuerte que lo lógico. Juan Emar se reprime, porque pretende acceder a una realidad pero se frena.
* Urinario de la taberna de los descalzos. Supuestamente accede a una verdad que pretende dar a conocer a su esposa ¿pero puede? Se saldrá de la temporalidad y es invadido por una fuerza circular de repeticiones sucesivas en donde se imposibilita de comunicar el hecho trascendente. Aquí no sólo entra en peligro la identidad del sujeto, sino que además la del relato ¿cómo podrá salvarse el relato? –posibilitando la cerrazón de su cuerpo, delineándolo. El relato de Juan Emar, entonces, queda salvaguardado, ya no como realidad, sino como superrealidad.
Lo importante que Juan Emar quiere mostrar aquí, será la escritura como realidad unificadora y totalizadora.
Hay un discurso claramente ambiguo, y este discurso dará cuenta de la imposibilidad de dar cuenta de la realidad. La mimesis no se lleva acabo. Si los hechos en el realismo es de lo que hay que dar cuenta; aquí los hechos se diluirán mediante el discurso, el yo se irá diluyendo en la escritura: el texto de destruye a sí mismo.
A partir de la escena del urinario el texto se disemina ¿a caso el texto no se está citando a sí mismo? Por tanto, si existe algún centro, éste estaría en la escritura. El narrador pretende buscar un centro y el texto lo des-centra.
Esta novela es autorreferencial. El sujeto del discurso parece ser distinto al de la historia, estaría en crisis la lectura mimética, hay que buscar el texto que está más allá de la máscara del discurso.
[1] Exposición basada en las cátedras del prof. C. Montes (septiembre, 2004)
[2] Nietzsche en el prefacio a La genealogía de la moral dice: “No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores”
Las vanguardias engloban en sí el concepto de modernismo, y las caracteriza la trasgresión en todo sus niveles. Así, pusieron en jaque todo lo que les había proporcionado la tradición, no sólo en el arte, sino que en todos los ámbitos de la cultura (estética, política), haciendo explotar lo burgués: surge así en sus discursos el concepto de antiburguesía. La política tendrá también incidencia en estas vanguardias, y su propuesta radicará en una nueva creatividad, vale decir, una nueva forma de mirar el mundo.
El Futurismo plantea la ruptura con todo el orden establecido, su manifiesto fue escrito en 1910. Propone degradar el arte que hasta ahora los museos habían instaurados como sagrado y canónico. También era dar cuenta del modernismo y de las máquinas como su principal emblema.
Estas vanguardias alternarán además con movimientos sociales, como por ejemplo los anarquistas, para así poder llegar a un cambio sustancial del mundo.
Tanto el socialismo como el futurismo apuntaban hacia un mismo objetivo: liberar las energías creativas ¿Cómo se conjugan estas dos instancias, política y artística, siendo que lo político siempre va de la mano de una ideología instauradora de la norma y estas vanguardias propugnaban por el rompimiento de todo lo establecido?
Así como una línea futurista con Marinetti 1876-1944), por ejemplo, comulgó con el fascismo, otras comulgaban con los bolcheviques. Entonces, así, el concepto mismo de vanguardia entraría en contradicción. El Futurismo empezó a considerar que el arte no debía representar a las grandes masas, ya que estas no tenían la capacidad para entender la propuesta renovadora que ellos planteaban.
Dentro de esta creatividad, de esta mirada distinta que se distanciaba del orden burgués, ellos pensaban volcarse al arte no contaminado como lo fue el Folklore por estar al margen de las grandes líneas de la cultura. Se vuelven a lo exótico, nos remiten, entonces, a un tiempo pasado donde lo primitivo nos da cuenta de lo inconsciente.
Todo lo en común entre las distintas líneas de vanguardias será lo antiburgués, ya que lo burgués atentaba contra la libertad del artista. Lo que rechazan es que la burguesía a trasformado el arte en mercancía, el verdadero aristócrata para ellos, será el artista. La familia burguesa con su orden estático será, entonces, el punto o blanco de las críticas vanguardistas.
Había un rechazo de toda la forma militar y arquetípica de ver al hombre, algunos grupos rechazaban la guerra, los futuristas la aprobaban como medio para la revolución.
Primera generación Suprarrealista
El sujeto que encarnaba de manera paradigmática los principios del racionalismo, dado por el positivismo y el naturalismo, es el que aquí entra en crisis con las vanguardias. El sujeto autoconciente, transparente y autónomo característico y definido por la razón (ya que producto de ésta se supone que podemos llegar a conocernos a nosotros mismos); éste, es el que entra en crisis.
El Positivismo planteará que los hechos serán susceptibles de conocerse. Es el Positivismo el marco mayor del Realismo y dentro de esto hay una corriente literaria que fue, a su vez, el Naturalismo. Todo esto, será lo que entrará en crisis. La manera de acercamiento a la realidad mediante las letras, es propio del Naturalismo. Para Zola el narrador es una suerte de fisiólogo de la realidad que la bisecciona, por tanto, puede dar fehacientemente cuenta de ésta. Trabaja, entonces, el Naturalismo, con un argumento local que debía responder al modelo naturalista para mirar la realidad, respondiendo exactamente con el modelo a reproducir, de lo contrario estaría mintiendo.
Si el Naturalismo en la literatura pretendía hacer ciencia, el narrador tendría que ir determinando al sujeto y en principio éste sería un sujeto determinado. La literatura Naturalista entonces, empieza a creer que puede dar cuenta de la realidad. Esta manera de mirar la realidad será la que entrará en crisis. El nuevo narrador que surgirá con las vanguardias será, a diferencia del anterior plenamente racional, dominado por otros factores de su conciencia, ya no conscientes, será un sujeto arrojado a la incertidumbre de su propio rol como narrador; no estará seguro, no será autoconciente, transparente ni autónomo.
La Suprarrealidad es lo que surge como consecuencia de aquellas concepciones que entraron en crisis. Son nuevos niveles de conciencia que hacen integrar nuevos niveles de significación, porque al parecer, se conoce más del ser humano a partir de lo inconsciente, que de lo conciente. Por ejemplo, en las vanguardias tales como las de Manuel Rojas, se deja ver una nueva escritura liberada de los antiguos estereotipos esquematizados del criollismo (el roto, el huaso, etc.) ¿A caso no hay algo que subyace a todo esos estereotipos, algo más allá de ellos y de la realidad que supuestamente quieren dar cuenta y ser reflejo?
Dentro de esta Suprarrealidad se encuentra la Novela de Fundamento, vale decir, el fundamento que hace que la existencia sea problemática: cuales son las crisis de los patrones lógicos para entender al sujeto y a la realidad. Si estamos en este plano permitiremos el libre flujo de la conciencia que no permite la detención, como por ejemplo en el caso de La señorita Lara; permitiremos la intervención de la memoria, de lo inconsciente. La Novela de Fundamento, entonces, se preguntará por las causas más profundas que aquejan al ser humano; por ello, lógico será que no tengan cabida los estereotipos como los del roto y el huaso que limitarían al ser humano a un rol dado por los factores socio-culturales.
El Naturalismo, entonces, borraba esa parte misteriosa, propia del ser humano, al dejar ahora entrar el flujo de lo inconsciente, nos damos cuenta que somos sujetos desconocidos para nosotros mismos, por tanto, entra el factor subjetivo, nos volcamos hacia nuestro interior.[2]
Gabriel Marcel dice que si algo caracteriza al sujeto contemporáneo es el convertirse en un engranaje en donde todos cumplimos una determinada función, por tanto, en este mundo funcional, lo que se establece es la tristeza, no hay cabida para el misterio que nos es inherente. A la larga esto produce una fuerte depresión, ya que el mundo se vuelve hueco y vacío. Marcel entonces hablará del recogimiento, volcarse también hacia adentro y encontrar ahí, en la inmanencia, los fundamentos; la realidad se procesa al interior de la mente como una suerte de antesala a lo exterior. Este sujeto, por tanto, será indeterminado, no se plantea lo que es, sino lo que puede llegar a ser.
Juan Emar. Ayer: Crisis de la experiencia.
Con él se abre la vanguardia de manera radical. Con el concepto de crisis nos referimos al desbarajuste en la linealidad, surgiendo una dificultad para mostrar los fundamentos vigentes. Se alimentó del surrealismo y el misticismo oriental para mostrar la crisis del Realismo.
Cuando el pájaro verde le come el cerebro al tío, no hace más que mostrar mediante aquel simbolismo, como está matando esa antigua forma burguesa imperante de mirar el mundo dado por lo racional. Es muy difícil desligarse de los condicionamientos lógicos que nos hacen ver la realidad, pero la realidad no es lógica, hay todo un misterio al cual no se puede acceder mediante ese método.
Juan Emar utilizará en Ayer los mismos métodos del Realismo, para dar cuenta de algo, parodiándolo. Las descripciones serán minuciosas, a partir de la pelusa más ínfima hasta llegar a los principios del Cosmos, para dar cuenta, irónicamente, de aquello que en verdad no se puede dar cuenta. Todo esto para qué, para llegar a la conclusión de que la literatura no puede ser un reflejo de la realidad y dar cuenta de ésta. Hay una sucesión exacerbada y lógica de descripciones para dar cuenta de aquello de lo que no se puede dar cuenta; ya que se tendrá que saltar al vacío (como en el budismo Zen) para lanzarse a lo preconceptual, desligándose de los conceptos preestablecidos ya que con éstos parecemos no llegar muy lejos.
Si algo caracterizó al Superrealismo es el juego creativo del lenguaje, si entendemos esto podemos llegar a verdades más esenciales, por ende, el lenguaje se muestra como un elemento cognoscitivo, metafísico, que nos permite ir más allá de una realidad para acceder a otra realidad, planteando la crisis de la cultura misma: si la realidad es fragmentación y multiplicidad, no se puede conocer por conceptos lógicos. La búsqueda del centro – aquello invisible a lo que no se accede mediante datos– se realiza entrando a la dimensión sagrada del mundo, y en el caso de Ayer, mediante la parodia misma del realismo.
* La amputación de la experiencia humana, que se reduce al volcarse al interior, entra en choque con lo reaccionario, quedando de manifiesto en el primer episodio, en donde le amputan el cerebro a Rudecindo Malleco, como el órgano pecador, que redujo el placer y el amor a un ámbito mental. Básicamente esto será el choque de las Vanguardias v/s Modernismo
* En el segundo episodio, Emar, usa la alegoría del león como símbolo de la legalidad, eje en torno al cual se movilizan todas las leonas, a modo de ser éste una suerte de principio de regulación “Catorce leonas movidas ocultamente por un resorte oculto movido por el león” pp. 15. Con los monos del zoológico, a través de su canto, también estará la alegoría de la búsqueda de aquello sublime, aquella búsqueda del centro “no hay música ni sonidos aislados, individuales diría, como eran los nuestros, pues toda existencia era una sola y absoluta música” pp. 19.
* Leona y avestruz: tanto Juan Emar y su mujer perciben y tienen acceso a una realidad que los otros no perciben. Tienen acceso a lo extraordinario, al vencimiento de la avestruz por sobre la leona, cosa normalmente imposible dentro de los códigos racionales.
* Visita al taller del pintor Rubén de Loa. Nuevamente los personajes se sienten partícipes de algo sin precedentes: la sensibilidad, en este caso, del pintor. Juan Emar y su esposa tienen acceso a un nuevo tipo de realidad. Aquí en el taller se acercan los opuestos con el color verde y la búsqueda de sus complementarios.
* La sala de espera. “El barrigón”. Emar busca “sacar algo en limpio” quiere llegar a una comprobación lógica de algo que no tendrá explicación lógica, quiere llegar a una aproximación intelectual y realista, pero el barrigón se hace difuso y abstracto al tratar de hacerlo, ya que no hay acceso a misterio alguno. Se muestra, por tanto, la crisis de dicha aproximación: aproximarse realistamente al barrigón será imposible.
* Visita a la familia de Juan Emar. Aquí lo asalta la dimensión de lo inconsciente cuando lo instan a mirar lo que está más allá del sillón. Todo esto se vuelve motivo de análisis lógico y terminó no yendo a ver lo que ahí hay, porque la dimensión de lo inconsciente es más fuerte que lo lógico. Juan Emar se reprime, porque pretende acceder a una realidad pero se frena.
* Urinario de la taberna de los descalzos. Supuestamente accede a una verdad que pretende dar a conocer a su esposa ¿pero puede? Se saldrá de la temporalidad y es invadido por una fuerza circular de repeticiones sucesivas en donde se imposibilita de comunicar el hecho trascendente. Aquí no sólo entra en peligro la identidad del sujeto, sino que además la del relato ¿cómo podrá salvarse el relato? –posibilitando la cerrazón de su cuerpo, delineándolo. El relato de Juan Emar, entonces, queda salvaguardado, ya no como realidad, sino como superrealidad.
Lo importante que Juan Emar quiere mostrar aquí, será la escritura como realidad unificadora y totalizadora.
Hay un discurso claramente ambiguo, y este discurso dará cuenta de la imposibilidad de dar cuenta de la realidad. La mimesis no se lleva acabo. Si los hechos en el realismo es de lo que hay que dar cuenta; aquí los hechos se diluirán mediante el discurso, el yo se irá diluyendo en la escritura: el texto de destruye a sí mismo.
A partir de la escena del urinario el texto se disemina ¿a caso el texto no se está citando a sí mismo? Por tanto, si existe algún centro, éste estaría en la escritura. El narrador pretende buscar un centro y el texto lo des-centra.
Esta novela es autorreferencial. El sujeto del discurso parece ser distinto al de la historia, estaría en crisis la lectura mimética, hay que buscar el texto que está más allá de la máscara del discurso.
[1] Exposición basada en las cátedras del prof. C. Montes (septiembre, 2004)
[2] Nietzsche en el prefacio a La genealogía de la moral dice: “No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores”
